Daydream delusion, limousine eyelash / Oh baby with your pretty face / Drop a tear in my wineglass / Look at those big eyes / See what you mean to me / Sweet-cakes and milkshakes / I’m a delusion angel / I’m a fantasy parade / I want you to know what I think / Don’t want you to guess anymore / You have no idea where I came from / We have no idea where we’re going / Lodged in life / Like branches in a river / Flowing downstream / Caught in the current / I carry you / You’ll carry me / That’s how it could be / Don’t you know me? / Don’t you know me by now?
lunes, 5 de julio de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
It's just a ride
"Life is like a ride in an amusement park. When you go on it, you think it's real, because that's how powerful our minds are. And the ride goes up and down and around and around; it has thrills and chills and it's very brightly colored, and it's very loud but it's fun for awhile.
Some have been on the ride for a long time and they begin to question: is this real, or is this just a ride?
And other people have remembered and they come back to us and they say: "Hey! Don't worry! Don't be afraid ever, because this is just a ride!"
And we kill those people.
"Shut him up! I've got a lot invested in this ride! Shut him up! Look at my furrows of worry. Look at my big bank account and my family. This has to be real."
It's just a ride. But we kill those good guys who try to tell us that, you ever notice that? And we let the demons run amok. But it doesn't matter, because it's just a ride, and we can change it anytime we want. It's only a choice. No effort, no work, no job, no savings of money. Just a choice right now, between fear and love."
- Bill Hicks
domingo, 14 de marzo de 2010
Rayuela, capítulo 7
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."
- Julio Cortázar (Rayuela, cap. 7)
Finalmente entendí por qué tus besos dejaban siempre en mis labios el dolor dulce de tus dientes. Entendí, sin embargo, demasiado tarde. Y ahora sólo me queda el consuelo de convertir estas letras en mi despedida.
Sea éste, pues, mi único gesto romántico. Símbolo de la derrota, recuerdo de la batalla valientemente perdida. Tributo final a nuestro fracaso silencioso.
domingo, 14 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Al pie de la cama
Entre exhausto y aburrido, se levantó y se sentó al pie de la cama. Entre las sábanas yacía todavía ella, sin decidirse a destaparse completamente quizá por pudor, quizá por costumbre. Afuera una paloma solitaria volaba entre los edificios de San Telmo. Quizás. No podía saberlo realmente, no había ventanas en la habitación. Miró las paredes por primera vez y luego la miró a ella, también por primera vez. Un cuadro de Dalí y los vestigios de un amor que no sería nunca. Pensó extrañado que no entendía el propósito de aquel cuadro. ¿Quién lo puso ahí? ¿Por qué? Y sintió imperiosos deseos de irse.
Ella lo abrazó suavemente.
— ¿Qué te pasa?
— Nada.
Trató de animarlo con un beso que se resolvió frío e ignorado.
— ¿Estás bien?
Él no sentía ganas de responder esa pregunta. ¿Cómo hacerlo sin herir los sentimientos, sin desnudarse más de lo que ya estaba? Silencio. En algún lado, un reloj implacable marcaba los segundos. Tic, tac, tic, tac…
Sin respuesta ella continuó con su juego. Se le subió encima obligándolo a acostarse y le besó el cuello sensualmente.
El reloj (tic, tac…), el Dalí, y él. Enigmas de un rompecabezas imposible.
Me levanté y me senté al pie de la cama. Estaba agitado y un sudor frío me recorría la espalda. La madrugada todavía cernía sus dominios, y la noche se mostraba oscura e impenetrable. Una pesadilla recurrente, un silencio estremecedor, un parpadeo de luces desconocidas en la oscuridad de un cuarto desconocido. Y al pie de la cama, yo, teniendo como siempre la horrible impresión de no pertenecer a este mundo.
Se levantó y se sentó al pie de la cama. Sola. Vestigios de un romance en su piel y un amor roto que escondía su alma destrozada. Un trapo de piso húmedo en algún rincón del baño y una ducha redentora que acaso limpiara las cenizas del fuego consumido entre las sábanas. Más el agua nunca podría limpiar su conciencia. Y en las noches solitarias en que la habitación se estremece en un terremoto de pasión el dolor se esfuma momentáneamente y todo parece ser como antes. Parece. Pero todo tiene que terminar, y cuando la fugaz sensación de paz se apaga sobreviene la culpa y el dolor de la traición nunca olvidada.
Y qué hacer ahora, se preguntaba ella bajo la ducha, húmeda como el trapo de piso roñoso que yacía en algún rincón del baño.
sábado, 15 de agosto de 2009
Bosquejos de algún cuento que sólo se me presenta incompleto y confuso
De alguna forma había entrado en ese mundo donde la incoherencia se hace corriente y la locura es realidad. Dos más dos es cinco—pensó—nadie se sorprende. Siguió caminando, todo tenía esa borrosidad que tienen la realidad y los ojos cuando uno se hace zombi y se deja llevar. Pero él no era zombi, entendía perfectamente lo que significaban sus actos y era responsable por ellos. Siguió caminando. Sólo una cosa era nítida, y la veía a la distancia infinitamente cercana e inabarcable. No pudo hacer otra cosa más que sonreír, y su sonrisa fue verdadera, aquí y en el mundo real, donde fuera. Dió un paso adelante y la escala cambió, no puede decirse que se quedó quieto pero tampoco puede decirse que se movió. En realidad (tan poco explica esta palabra de todos modos), no puede decirse nada de nada. No sirve caminar, obvio. Y cerró los ojos.
El camino vedado
Todos siempre pensaron que él estaba loco, o a punto de serlo. Él por otro lado, se sentía tan normal como cualquiera, consciente de sus locuras (quizá un poco demasiado) pero tan loco como cualquiera, tan cuerdo como cualquiera. Todo cambió cuando de pronto despertó en ese lugar. Si tan sólo hubiese prestado atención se hubiese dado cuenta, pero siempre fue muy distraído. Y los cambios drásticos asustan a cualquiera. Se asombró y desesperó y ya era tarde, no hay lugar para las emociones: volvió instantáneamente a nuestro mundo, tu mundo, mi mundo. Volvió a nuestra realidad… qué poco significa esa palabra cuando se conocen estas cosas. En fin, todos tenemos una oportunidad y la suya había sido sobrepasar lo más alto, el camino vedado. Un regalo, una maldición, una trampa, un error (quizá un experimento, por qué no). Pero en definitiva una maldición, porque había ido tan lejos que en realidad ya no había retorno. Volvió si, pero cualquiera hubiese enloquecido en su lugar. Ahora pasa sus días en el hospicio, nadie ha sabido de él desde entonces.
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