domingo, 14 de febrero de 2010

miércoles, 3 de febrero de 2010

Al pie de la cama

Entre exhausto y aburrido, se levantó y se sentó al pie de la cama. Entre las sábanas yacía todavía ella, sin decidirse a destaparse completamente quizá por pudor, quizá por costumbre. Afuera una paloma solitaria volaba entre los edificios de San Telmo. Quizás. No podía saberlo realmente, no había ventanas en la habitación. Miró las paredes por primera vez y luego la miró a ella, también por primera vez. Un cuadro de Dalí y los vestigios de un amor que no sería nunca. Pensó extrañado que no entendía el propósito de aquel cuadro. ¿Quién lo puso ahí? ¿Por qué? Y sintió imperiosos deseos de irse.
Ella lo abrazó suavemente.
¿Qué te pasa?
Nada.
Trató de animarlo con un beso que se resolvió frío e ignorado.
¿Estás bien?
Él no sentía ganas de responder esa pregunta. ¿Cómo hacerlo sin herir los sentimientos, sin desnudarse más de lo que ya estaba? Silencio. En algún lado, un reloj implacable marcaba los segundos. Tic, tac, tic, tac…
Sin respuesta ella continuó con su juego. Se le subió encima obligándolo a acostarse y le besó el cuello sensualmente.
El reloj (tic, tac…), el Dalí, y él. Enigmas de un rompecabezas imposible.


Me levanté y me senté al pie de la cama. Estaba agitado y un sudor frío me recorría la espalda. La madrugada todavía cernía sus dominios, y la noche se mostraba oscura e impenetrable. Una pesadilla recurrente, un silencio estremecedor, un parpadeo de luces desconocidas en la oscuridad de un cuarto desconocido. Y al pie de la cama, yo, teniendo como siempre la horrible impresión de no pertenecer a este mundo.


Se levantó y se sentó al pie de la cama. Sola. Vestigios de un romance en su piel y un amor roto que escondía su alma destrozada. Un trapo de piso húmedo en algún rincón del baño y una ducha redentora que acaso limpiara las cenizas del fuego consumido entre las sábanas. Más el agua nunca podría limpiar su conciencia. Y en las noches solitarias en que la habitación se estremece en un terremoto de pasión el dolor se esfuma momentáneamente y todo parece ser como antes. Parece. Pero todo tiene que terminar, y cuando la fugaz sensación de paz se apaga sobreviene la culpa y el dolor de la traición nunca olvidada.
Y qué hacer ahora, se preguntaba ella bajo la ducha, húmeda como el trapo de piso roñoso que yacía en algún rincón del baño.

sábado, 15 de agosto de 2009

Bosquejos de algún cuento que sólo se me presenta incompleto y confuso


De alguna forma había entrado en ese mundo donde la incoherencia se hace corriente y la locura es realidad. Dos más dos es cinco—pensó—nadie se sorprende. Siguió caminando, todo tenía esa borrosidad que tienen la realidad y los ojos cuando uno se hace zombi y se deja llevar. Pero él no era zombi, entendía perfectamente lo que significaban sus actos y era responsable por ellos. Siguió caminando. Sólo una cosa era nítida, y la veía a la distancia infinitamente cercana e inabarcable. No pudo hacer otra cosa más que sonreír, y su sonrisa fue verdadera, aquí y en el mundo real, donde fuera. Dió un paso adelante y la escala cambió, no puede decirse que se quedó quieto pero tampoco puede decirse que se movió. En realidad (tan poco explica esta palabra de todos modos), no puede decirse nada de nada. No sirve caminar, obvio. Y cerró los ojos.



El camino vedado


Todos siempre pensaron que él estaba loco, o a punto de serlo. Él por otro lado, se sentía tan normal como cualquiera, consciente de sus locuras (quizá un poco demasiado) pero tan loco como cualquiera, tan cuerdo como cualquiera. Todo cambió cuando de pronto despertó en ese lugar. Si tan sólo hubiese prestado atención se hubiese dado cuenta, pero siempre fue muy distraído. Y los cambios drásticos asustan a cualquiera. Se asombró y desesperó y ya era tarde, no hay lugar para las emociones: volvió instantáneamente a nuestro mundo, tu mundo, mi mundo. Volvió a nuestra realidad… qué poco significa esa palabra cuando se conocen estas cosas. En fin, todos tenemos una oportunidad y la suya había sido sobrepasar lo más alto, el camino vedado. Un regalo, una maldición, una trampa, un error (quizá un experimento, por qué no). Pero en definitiva una maldición, porque había ido tan lejos que en realidad ya no había retorno. Volvió si, pero cualquiera hubiese enloquecido en su lugar. Ahora pasa sus días en el hospicio, nadie ha sabido de él desde entonces.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Imaginé una realidad sin mí y automáticamente estas letras perdieron todo su significado.

martes, 2 de junio de 2009

7 cuentos cortos


"...tan cortos como suspiros,
como el inicio de un gesto,
como la insinuación de una sonrisa,
como el primer instante de un sueño."


Quienes mejor me conocen saben que de literatura lo que más disfruto son los cuentos, en especial si son breves. Encontré estos pequeñísimos cuentos en un viejo archivo (que ya no me acuerdo de donde salió). Había muchos más pero a medida que me iba acercando al final los cuentos iban creciendo en longitud y mi interés disminuyendo proporcionalmente. Por la mitad, más o menos, dejé de leer. No obstante, compilé los que por alguna razón me llamaron la atención, y helos aquí. No sé quién es el autor o los autores (el archivo no especificaba), pero me encantaría saberlo.


Cazador
Cogió con sus dos manos la pesada piedra; sostenerla requería tal esfuerzo que no serviría para arrojarla muy lejos, aún así la mantuvo en sus manos a la espera de la bestia. Cuando el animal llegó, lo que supuso un mayor esfuerzo fue ignorar el dolor de sus ojos.

Un día.
Me preguntas si es largo un día, y yo te digo que es interminable, que no tiene fin predecible, que no hay medida que lo abarque. Todas las mariposas de la noche lo saben.

Música
Cambió una sola nota de la partitura. Nunca logró saber si fue un fallo o un acto inconsciente. Cambió una nota musical y todo el conjunto de la orquesta sonó distinto. Por ello fue vilipendiado, regañado y finalmente expulsado, pero él estaba convencido de que la composición musical había sonado mejor con su nota cambiada.

Huida
La vio en la distancia, pero no la reconoció; aún así se puso a correr en dirección contraria sin saber por qué lo hacía. "Debo de estar loco", pensó. Cuando, agotado, detuvo su huida, miró hacia atrás con aprensión, y vio, aún más cerca que antes, a la pálida figura enlutada que extendía su huesuda mano hacia él.

A través de la ventana
Asomado a la ventana pensó con agrado en su futuro inmediato, y decidió que todo estaba bien y que era previsible que todo siguiese así. No había en el horizonte nada que fuese a alterar el buen orden de las cosas. Todo lo tangible estaba medido, todo lo volátil, atado. Y entonces, mientras distraído observaba la calle, vio a través de la ventana a una mujer desconocida, que parada en la acera y alzando el bello rostro, parecía dirigir sus ojos directamente hacia él.

Encerrado
Con frenética impaciencia empujó el picaporte, pero no logró abrir la puerta de la habitación cerrada. Golpeó, ya fuera de sí, la dura madera maciza, y por fin, del otro lado, alguien dijo: -Nadie puede abrirte. Todos estamos atrapados. Tú ahí y nosotros del otro lado.

Luz de luna
Sería a causa de la luz lunar, que todo lo distancia y vuelve irreal, pero al ver la figura alada posada aquella noche en la cornisa de la ventana, lo primero que pensé era que un ángel venía a mí. Un poco más tarde, ya calmado y procurando mirar con atención, me di cuenta de que el difuso brillo lunar sólo iluminaba mi alma que huía.

miércoles, 20 de mayo de 2009

World builder

Hoy tenía ganas de postear otra cosa pero como no pude encontrar el archivo les dejo este video que vi el otro día y me gustó. Es sobre un tipo que le construye un mundo virtual a su mujer. Es muy bonito.

lunes, 11 de mayo de 2009

Vos perdida en algún rincón escondido... y yo buscándote, a tientas en la oscuridad.