jueves, 12 de diciembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

Un día en el parque

Hace ya mucho tiempo descubrí esta historieta de Kostas Kiriakakis y me pareció tan linda que pensé necesaria una versión en español. Sin embargo, la gran interweb no supo mostrarme ninguna. De modo que me adjudiqué la tarea de traducirla yo mismo en mis ratos libres. A pesar de mi limitado conocimiento del inglés hice lo que pude para que no se pierda demasiado el mensaje que la historieta transmite. Si tuve éxito ustedes dirán. Obviamente, todo consejo o sugerencia para mejorar la traducción es bienvenido.
Y debo decir que la tarea del traductor es mucho más difícil de lo que esperaba. Mi más sincero respeto y admiración a todos los traductores que pudieran leer esta entrada.



jueves, 21 de noviembre de 2013

sábado, 31 de agosto de 2013

Mudanza

Suena nuevamente la alarma del ascensor y repentinamente se siente muy molesto. Otra vez la vieja pelotuda. Nunca se atrevió a salir al pasillo y develar el misterio, pero la imagen de una vieja tomándose su tiempo para entrar al ascensor se le hizo fácil y decidió adoptarla para descargar su enojo. Pobre vieja imaginaria, capaz hasta sufriendo una imaginaria discapacidad (los años imaginarios no vienen solos).
La soledad lo encuentra acostado en la cama, mirando un techo desconocido (su techo, ahora). Nunca se está solo. Siempre se está solo. De a ratos, ambas ideas lo asaltan simultáneamente. La lógica binaria lo interpela y no le permite ver que ambas podrían ser verdaderas. ¿Cómo P va a ser igual a ¬P?. Y entonces, ¿cuál es la verdad? La verdad no existe (o no importa, que viene a ser lo mismo).
Libros desparramados en el piso a falta de una biblioteca o de una mera repisa. No son muchos, nunca se caracterizó por acumular libros, pero son los suficientes como para que el desorden empiece a molestarlo. En la cocina una heladera nueva pero sin comida. Jugo de manzana con color a pis. Y ningún reloj colgado en ninguna pared.
En la habitación un helicóptero a control remoto comprado por él mismo como auto-regalo del día del niño, casi como para no olvidarse de jugar, siempre. Y que por la falta de tiempo, el exceso de trabajo, las responsabilidades y las obligaciones, quedó abandonado tristemente en un rincón. Quizá de eso se trate crecer, ¿no? De tener cada vez más excusas para dejar de jugar.
Y finalmente, ¿por qué carajo la vecina de abajo nunca apaga las luces?

miércoles, 21 de agosto de 2013

"Aquarela" de Toquinho


Numa folha qualquer
Eu desenho um sol amarelo
E com cinco ou seis retas
É fácil fazer um castelo...

Corro o lápis em torno
Da mão e me dou uma luva
E se faço chover
Com dois riscos
Tenho um guarda-chuva...

Se um pinguinho de tinta
Cai num pedacinho
Azul do papel
Num instante imagino
Uma linda gaivota
A voar no céu...

Vai voando
Contornando a imensa
Curva Norte e Sul
Vou com ela
Viajando Havaí
Pequim ou Istambul
Pinto um barco a vela
Brando navegando
É tanto céu e mar
Num beijo azul...

Entre as nuvens
Vem surgindo um lindo
Avião rosa e grená
Tudo em volta colorindo
Com suas luzes a piscar...

Basta imaginar e ele está
Partindo, sereno e lindo
Se a gente quiser
Ele vai pousar...

Numa folha qualquer
Eu desenho um navio
De partida
Com alguns bons amigos
Bebendo de bem com a vida...

De uma América a outra
Eu consigo passar num segundo
Giro um simples compasso
E num círculo eu faço o mundo...

Um menino caminha
E caminhando chega no muro
E ali logo em frente
A esperar pela gente
O futuro está...

E o futuro é uma astronave
Que tentamos pilotar
Não tem tempo, nem piedade
Nem tem hora de chegar
Sem pedir licença
Muda a nossa vida
E depois convida
A rir ou chorar...

Nessa estrada não nos cabe
Conhecer ou ver o que virá
O fim dela ninguém sabe
Bem ao certo onde vai dar
Vamos todos
Numa linda passarela
De uma aquarela
Que um dia enfim
Descolorirá...

Numa folha qualquer
Eu desenho um sol amarelo
(Que descolorirá!)
E com cinco ou seis retas
É fácil fazer um castelo
(Que descolorirá!)
Giro um simples compasso
Num círculo eu faço
O mundo
(Que descolorirá!)...

En una hoja cualquiera
yo dibujo un sol amarillo
Y con cinco o seis rectas
es fácil hacer un castillo

Con un lapiz en torno
a la mano me hago unos guantes
Y si hago llover
con dos rayas
tengo un paragüas...

Si un poquito de tinta
cae en un pedacito
azul de papel
Al instante imagino
una linda gaviota
volando en el cielo

Va volando...
Recorriendo la inmensa
curva de norte a sur
Voy con ella...
Viajando a Hawai,
Pekín o Estambul...
Pinto un barco de vela
blanco, navegando
Y todo el mar
es de un beso azul

Entre las nubes
viene surgiendo un lindo
avión rosa y grana
Todo envuelto en colores
con sus luces destellando

Basta imaginarlo y está
partiendo sereno, lindo
y si la gente lo quiere
Él se va a posar...

En una hoja cualquiera
dibujo un navío
partiendo
Con algunos buenos amigos
brindando por la vida

De una América a otra
paso en un segundo
Giro un simple compás
y en un círculo hago el mundo

Un pequeño camina
y caminando llega a un muro
Y allí luego, enfrente,
esperando por la gente
el Futuro está

El Futuro es una astronave
que tratamos de pilotar
No tiene tiempo ni piedad
ni tiene hora de llegar
Sin pedir permiso
cambia nuestra vida
Y después invita
a reír o llorar

En esa senda no nos cabe
saber lo que vendrá
Su fin nadie conoce
ni adónde va a dar...
Todos vamos
por una linda pasarela
de una acuarela
que un día al fin
Se desteñirá

En una hoja cualquiera
yo dibujo un sol amarillo
(qué se decolorará)
Y con cinco o ser rectas
es fácil hacer un castillo
(que se decolorará)
Giro un simple compás
y en un círculo hago
el mundo
(que se decolorará)

martes, 30 de julio de 2013

Ukelele

Mis hermanos salieron el otro día a comprar cuerdas para la guitarra y, en un ataque de impulsividad, se trajeron un ukelele. Así que ahora estoy aprendiendo involuntariamente algunas cosas sobre este lindo instrumento.
Por ejemplo, ayer mi hermano me mostró una versión en ukelele de Bohemian Rhapsody que les comparto a continuación (vean hasta el minuto 7:00 más o menos que después es pura publicidad). Disfruten.


martes, 9 de julio de 2013

Como el ave Fénix

Curioso que cuando pensaba que este blog estaba agonizando y ya no había nada que pudiera salvarlo me entraron ganas de contar una historia. Últimamente empecé a usar Twitter y la restricción de los 140 caracteres (por cierto, ¿por qué 140?) resulta extremadamente limitante cuando se quiere decir algo más que una pequeña frase. Resumir en 140 caracteres una visión, una opinión, o una idea es, como mínimo, una tarea desafiante. Pero al mismo tiempo, y esto es lo llamativo de Twitter, el saber que sólo podés escribir una frase te da una sensación extraña de libertad, no hay presiones por llenar un párrafo, no tenés que calentarte en buscar las palabras correctas, escribís la primera boludez que se te cante y estás listo para la siguiente. Y esa libertad restringida, por lo menos a mi, me motiva a seguir escribiendo. Capaz por eso me encuentro ahora reviviendo este agonizante y olvidado blog.

Pensar que el último post que escribí fue hace 2 años cuando ganó Macri las elecciones en la ciudad. Curiosamente también en julio, dentro de 2 días (las casualidades numéricas son a veces muy sorprendentes, pero de eso hablaremos otro día...). Está de más decir que no me gusta un carajo la gestión de Macri y ese día me sentí muy decepcionado de los porteños y personalmente muy triste. Pero aunque Macri fuera un inútil, es muy curioso lo mucho que nos pega (por lo menos a mí) el aspecto emocional en cuestiones que deberían transitar exclusivamente por el lado racional, como la política (y yo de política no entiendo nada). Es quizá a causa de los símbolos que se usan durante las campañas, no se... algún hijo-de-puta de marketing seguro que sabe la respuesta. Uno trata de ser precavido, de no dejarse atrapar y pensar críticamente, cuestionarlo todo, pero me avergüenza decir que soy más permeable a algunas cuestiones emocionales de lo que quisiera. Para citar un ejemplo vergonzoso, me acuerdo que hace algunos años tuve un sueño que me llamó mucho la atención: Soñé que Cristina (la presidente) se moría no me acuerdo porqué causa, y por alguna razón, en el sueño esto me afectó terriblemente. Me acuerdo de despertarme y sentirme muy mal por haber llorado tanto mientras soñaba. Me da vergüenza admitir esto, pero es cierto. Los sueños son extraños. Mucho después, acercándonos más al presente, volví a soñar que la presidente se moría, pero esta vez no sólo moría ella sino que también moría un ex compañero de la primaria que no veo nunca, que ni siquiera me acuerdo su nombre y que lo único que recuerdo de él es que era de River. En esta ocasión ninguna de las muertes me afectó ni un poquito y también me desperté extrañado, pero esta vez por no haber llorado nada mientras soñaba. Los sueños son realmente extraños. Más de una vez me ha pasado de soñar premoniciones. No es éste el caso por suerte, hasta donde sé nuestra presidente está viva y el muchacho de la primaria no sé dónde andará pero espero que viva también. Las premoniciones en los sueños son por demás muy interesantes, aunque como toda buena premonición son completamente inútiles pues sólo adquieren significado a posteriori, con el hecho consumado. Es entonces cuando uno dice: "¡ah che, pero yo soñé con esto anoche!" y se queda inútilmente maravillado ante esa imposibilidad temporal. En cualquier caso, estoy divagando, no quería hablar de esto pero puestos a escribir las palabras salen y es difícil detener el tren de pensamiento (Twitter por lo menos no te deja divagar sobre sueños vergonzosos).

Ahora sí. Hoy mientras me bañaba por alguna razón se me vino a la mente Rayuela y me dieron unas ganas enormes de volver a leerla. Luego recordé que ya no la tengo, que como algunos de los libros que más me marcaron en la vida lo regalé hace ya mucho tiempo. Ay, qué tonto era... En esa época yo pensaba estúpidamente que era un crimen dejar un libro tan importante en una repisa en mi habitación para ser leído sólo esporádicamente por mí, y por eso a la primera oportunidad lo regalé a una biblioteca pública con la esperanza de que más personas pudieran disfrutarlo como lo disfruté yo. Es un poco deprimente, pero ahora pienso que probablemente hubiese sido leído muchas más veces de haber permanecido en mi repisa que en una biblioteca. Me acuerdo que era una edición decididamente mala y que me encantaba de tan mala que era: tenía las letras mal impresas y había que esforzarse a veces para entender lo que decía, y por un error de impresión las últimas no se cuántas hojas estaban en duplicado. Me lo había regalado mi vieja. Recuerdo que cuando lo entregué hasta le escribí una dedicatoria en la primer página, no se ya lo que escribí pero me acuerdo que lo hice con la intención de que si algún día por casualidad me encontrara mágicamente con este libro en una biblioteca pudiera reconocerlo y emocionarme. Sí, sí, así de tonto era... yo que no voy nunca en mi vida a una biblioteca me dejé un mensaje en código a mi mismo para ser encontrado vaya a saber en qué biblioteca en qué rincón perdido del país.

En fin, eso quería decir: que si tienen ganas de regalarme algún libro regálenme Rayuela nomás que me anda haciendo falta :).

Ahh, y les dejo un comic que encontré hoy y que creo que un poco fue el disparador de todo esto.


Ahh, y ¡feliz día de la independencia a todos!

lunes, 11 de julio de 2011

Un día triste para Buenos Aires

Yo no soy porteño, pero amo la ciudad de Buenos Aires como si lo fuera. Y no puedo creer el engaño que se acaban de comer el 47% de sus habitantes. Francamente, los resultados de ayer me dejaron muy triste...

jueves, 16 de junio de 2011

"Impressionista" de Adélia Prado, cantada por Szveglia



Uma ocasião,
meu pai pintou a casa toda
de alaranjado brilhante.
Por muito tempo moramos numa casa,
como ele mesmo dizia,
constantemente amanhecendo.

sábado, 26 de marzo de 2011

La infinitud de los sueños

Anoche tuve una pesadilla: soñé que me volvía loco y no podía distinguir entre el sueño y la realidad. Lo terrible fue que, dentro del sueño, soñé exactamente lo mismo.

jueves, 13 de enero de 2011

De la abstracción y la realidad

SALVIATI Supongamos que le presento dos secuencias de números, tales como

7 8 5 3 9 8 1 6 3 3 9 7 4 4 8 3 0 9 6 1 5 6 6 0 8 4 ...
y
1, -1/3 , +1/5 , -1/7 , +1/9, -1/11 , +1/13, -1/15 ...

Si le pregunto, Simplicio, cuál es el número que sigue en la primera secuencia, ¿qué me responde?
SIMPLICIO No sabría qué decirle. Creo que es una secuencia caprichosa, no ajustada a ninguna ley.
SALVIATI ¿Y en la segunda secuencia?
SIMPLICIO Esto es fácil. Tiene que seguir +1/17.
SALVIATI Correcto. Pero, ¿si le digo que también la primera secuencia obedece a una ley, y que esta ley es, en realidad, idéntica a la que acaba usted de descubrir con respecto a la segunda secuencia?
SIMPLICIO No lo creo probable.
SALVIATI Ciertamente es así, empero, puesto que la primera secuencia es, simplemente, el comienzo de la fracción decimal [expansión] de la suma de la segunda. Su valor es Pi/4.
SIMPLICIO Usted está lleno de trucos matemáticos así, pero no veo qué relación tienen con la abstracción y la realidad.
SALVIATI Las relaciones con la abstracción son fáciles de ver. La primera secuencia parece azarosa, a menos que uno haya desarrollado, a través de un proceso de abstracción, cierta clase de filtro al cual le es posible percibir una estructura simple por detrás de la aparente casualidad.
Es exactamente de esta manera que son descubiertas las leyes de la naturaleza. La naturaleza nos pone enfrente de una multitud de fenómenos que nos impresionan principalmente por su arbitrariedad caótica, hasta que seleccionamos determinados hechos significativos y los abstraemos de las circunstancias particulares y nada significativas que los rodean, de modo de llegar a convertirlos en ideas. Solamente así es que pueden exhibir su verdadera estructura en todo su esplendor.
SAGREDO ¡Es un concepto maravilloso! Propone que, cuando tratemos de comprender la naturaleza, observemos los fenómenos como si fuesen mensajes que deben ser comprendidos. Con la advertencia de que todos los mensajes parecerán casuales hasta que establezcamos un código para leerlos. Este código adopta la forma de una abstracción, esto es, optamos por ignorar ciertas cosas a causa de que no son pertinentes, y en consecuencia seleccionamos en parte el contenido del mensaje mediante una elección libre. Tales señales no significativas constituyen el "ruido de fondo" que limita la precisión de nuestro mensaje.
Ahora bien, como el código no es absoluto, puede haber diversos mensajes en la materia prima de los datos, por lo cual, cambiando el código, surgirá un mensaje de significación igualmente profunda desde algo que antes no era sino ruido, y a la inversa: en un nuevo código, un mensaje anterior puede carecer de significación.
Así, un código presupone una libre elección entre aspectos diferentes y complementarios, cada uno de los cuales tienen un idéntico reclamo de realidad, si es que puedo utilizar esta dudosa palabra. Algunos de esos aspectos pueden sernos completamente desconocidos ahora, pero tal vez se revelen a un observador que aplique un sistema diferente de abstracciones.
Pero dígame, Salviati, ¿Cómo podemos entonces sostener que hacemos algún descubrimiento acerca del mundo real objetivo? ¿No será que tan sólo estamos creando cosas de acuerdo a nuestras propias imágenes, y que la realidad está únicamente dentro de nosotros mismos?
SALVIATI No creo que sea así necesariamente, pero son interrogantes que merecen una reflexión más profunda.

- un pasaje de "Are Quanta Real?", de J. M. Jauch


domingo, 10 de octubre de 2010

Entrevista a Julio Cortázar


Quiero compartir con ustedes esta maravillosa entrevista a Julio Cortázar, último regalo de una pintoresca y simpática compañera de vuelo a la cual tuve el agrado de conocer gracias a una afortunada estupidez mía.
Suelen transmitir esta entrevista por el canal Encuentro, pero aún así no la había visto. Imperdible para cualquier lector de Cortázar.

lunes, 4 de octubre de 2010

"Esto lo estoy tocando mañana."
- Johnny Carter (protagonista de "El Perseguidor", de Julio Cortázar).


En una nota al márgen, ayer tuve el placer de armarme mi propio mini-tour Cortazariano por Saint-Germain-des-Prés. Por una casualidad casi premeditada, me topé con el Café de Flore, que si bien es un histórico centro intelectual y artístico (solía ser frecuentado por  personalidades como Sartre,  Picasso, Hemingway, y otros) también es el lugar donde acontece parte de "El Perseguidor".  Así que luego de tomarme allí un obligado café me dispuse a recorrer, calle por calle, el  mismo camino que hicieron Bruno y Johnny hasta llegar a la costa del Sena. 
En pocas palabras: feliz de la vida :)


martes, 17 de agosto de 2010

Re: ¿so!p :ɐʇsәndsәɹ


Escribí este texto como respuesta a un post del blog delfindedios de mi amigo Gonzalo Rodriguez. Aprovecho, de paso, para decirles que su blog es excelente y que se pasen a verlo cuando tengan tiempo.

No es nada nuevo decir que Dios es intrínsecamente contradictorio. Ni que, obviamente, no necesita suscribir al código vigente (ni a ningún código, para el caso). Un hombre de fe argumentaría (supongo) que Dios está por encima de cualquier código, que es una cuestión de fe en última instancia, no se puede razonar. Encuentro interesante en este sentido la portada del libro “¿Es Dios un matemático?” de Mario Livio, la cual muestra a Dios, encorvado, usando patéticamente un compás para medir el universo, sugiriendo de una forma muy demostrativa que el mismo Dios debe acatar las leyes de la matemática (menuda omnipotencia, diría yo). Creo que esta imagen es una ilustración de una biblia medieval, pero no estoy muy seguro.
Cualquier análisis de la existencia de Dios (ya sea en esencia o en fenómeno) está inequívocamente condenado al fracaso. Dios ni siquiera resiste una simple reducción al absurdo. Ejemplos abundan, pero creo que el más conocido es el de la piedra tan pesada que ni Dios podría levantar. Un Dios omnipotente sin duda podría crear semejante piedra, lo cual llevaría a un absurdo. Pero este análisis simplista, a pesar de resultar válido en los términos de su disciplina, pierde todo significado cuando se aplica a la idea de Dios. Todo se reduce a una cuestión de fe, no de razón. Curioso reducto de la imaginación humana, la fe. Algunos la consideran virtud, otros la denuestan.
Deliberadamente decidí ignorar tu interpretación "paternal" de Dios y saltar directamente al último párrafo de tu texto, en especial las últimas cuatro oraciones, donde a mi entender resumís maravillosamente un subconjunto de la conducta humana. Ya lo dije antes en este mismo blog: los hombres somos máquinas de buscar patrones. Ésa es nuestra forma de "interpretar" la realidad que tan confusamente se nos presenta ante los ojos. Buscamos patrones que intenten explicar lo que vemos. Lo que para algunos es una simple y llana mancha de humedad para otros será la imagen de Jesucristo y una señal de su existencia. Y ahí está el problema: frente a estas múltiples "realidades" (o percepciones de una misma realidad) ¿cómo diferenciamos los patrones que realmente están ahí de los que sólo están en nuestra mente? Durante la historia de la humanidad hemos desarrollado múltiples herramientas que intentan ayudarnos en este problema. Una de ellas es la ciencia. No busca una verdad última e irrefutable (aunque conserve la esperanza de que ésta exista), sólo intenta acercarnos a la realidad, entender los fenómenos de nuestra existencia. Y algo interesante sobre la ciencia es que, si bien es un producto de nuestro intelecto, no forma parte de lo que podríamos llamar natural. Definitivamente no está en nuestros genes. Por decirlo de otra forma, mientras que toda cultura a lo largo de la historia ha desarrollado alguna noción de deidad, lo mismo no ocurre en el caso de la ciencia. Esto parece sugerir que la predisposición a creer en una entidad superior podría estar arraigada en el centro mismo de nuestra naturaleza (quizá grabado en algún gen, o en la membrana que recubre la vesícula, quién sabe...). Paradójico que nuestro eterno creador forme parte integral de nuestra esencia. Y muy interesante, sobre todo, que el desarrollo de la ciencia como herramienta para entender nuestra realidad se aleje tanto de esta idea de Dios (de ESTA idea de Dios, no de toda idea de Dios, que quede claro). Se aleje, en definitiva, de nuestra propia naturaleza. Una perfecta analogía del mito de la fruta prohibida.

lunes, 5 de julio de 2010

Daydream delusion, limousine eyelash...


Daydream delusion, limousine eyelash / Oh baby with your pretty face / Drop a tear in my wineglass / Look at those big eyes / See what you mean to me / Sweet-cakes and milkshakes / I’m a delusion angel / I’m a fantasy parade / I want you to know what I think / Don’t want you to guess anymore / You have no idea where I came from / We have no idea where we’re going / Lodged in life / Like branches in a river / Flowing downstream / Caught in the current / I carry you / You’ll carry me / That’s how it could be / Don’t you know me? / Don’t you know me by now?

- poema callejero en Before Sunrise.

viernes, 14 de mayo de 2010

It's just a ride

"Life is like a ride in an amusement park. When you go on it, you think it's real, because that's how powerful our minds are. And the ride goes up and down and around and around; it has thrills and chills and it's very brightly colored, and it's very loud but it's fun for awhile.
Some have been on the ride for a long time and they begin to question: is this real, or is this just a ride?
And other people have remembered and they come back to us and they say: "Hey! Don't worry! Don't be afraid ever, because this is just a ride!"

And we kill those people.

"Shut him up! I've got a lot invested in this ride! Shut him up! Look at my furrows of worry. Look at my big bank account and my family. This has to be real."

It's just a ride. But we kill those good guys who try to tell us that, you ever notice that? And we let the demons run amok. But it doesn't matter, because it's just a ride, and we can change it anytime we want. It's only a choice. No effort, no work, no job, no savings of money. Just a choice right now, between fear and love."

- Bill Hicks

domingo, 14 de marzo de 2010

Rayuela, capítulo 7


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."

- Julio Cortázar (Rayuela, cap. 7)

Finalmente entendí por qué tus besos dejaban siempre en mis labios el dolor dulce de tus dientes. Entendí, sin embargo, demasiado tarde. Y ahora sólo me queda el consuelo de convertir estas letras en mi despedida.
Sea éste, pues, mi único gesto romántico. Símbolo de la derrota, recuerdo de la batalla valientemente perdida. Tributo final a nuestro fracaso silencioso.

domingo, 14 de febrero de 2010

miércoles, 3 de febrero de 2010

Al pie de la cama

Entre exhausto y aburrido, se levantó y se sentó al pie de la cama. Entre las sábanas yacía todavía ella, sin decidirse a destaparse completamente quizá por pudor, quizá por costumbre. Afuera una paloma solitaria volaba entre los edificios de San Telmo. Quizás. No podía saberlo realmente, no había ventanas en la habitación. Miró las paredes por primera vez y luego la miró a ella, también por primera vez. Un cuadro de Dalí y los vestigios de un amor que no sería nunca. Pensó extrañado que no entendía el propósito de aquel cuadro. ¿Quién lo puso ahí? ¿Por qué? Y sintió imperiosos deseos de irse.
Ella lo abrazó suavemente.
— ¿Qué te pasa?
— Nada.
Trató de animarlo con un beso que se resolvió frío e ignorado.
— ¿Estás bien?
Él no sentía ganas de responder esa pregunta. ¿Cómo hacerlo sin herir los sentimientos, sin desnudarse más de lo que ya estaba? Silencio. En algún lado, un reloj implacable marcaba los segundos. Tic, tac, tic, tac…
Sin respuesta ella continuó con su juego. Se le subió encima obligándolo a acostarse y le besó el cuello sensualmente.
El reloj (tic, tac…), el Dalí, y él. Enigmas de un rompecabezas imposible.


Me levanté y me senté al pie de la cama. Estaba agitado y un sudor frío me recorría la espalda. La madrugada todavía cernía sus dominios, y la noche se mostraba oscura e impenetrable. Una pesadilla recurrente, un silencio estremecedor, un parpadeo de luces desconocidas en la oscuridad de un cuarto desconocido. Y al pie de la cama, yo, teniendo como siempre la horrible impresión de no pertenecer a este mundo.


Se levantó y se sentó al pie de la cama. Sola. Vestigios de un romance en su piel y un amor roto que escondía su alma destrozada. Un trapo de piso húmedo en algún rincón del baño y una ducha redentora que acaso limpiara las cenizas del fuego consumido entre las sábanas. Más el agua nunca podría limpiar su conciencia. Y en las noches solitarias en que la habitación se estremece en un terremoto de pasión el dolor se esfuma momentáneamente y todo parece ser como antes. Parece. Pero todo tiene que terminar, y cuando la fugaz sensación de paz se apaga sobreviene la culpa y el dolor de la traición nunca olvidada.
Y qué hacer ahora, se preguntaba ella bajo la ducha, húmeda como el trapo de piso roñoso que yacía en algún rincón del baño.

sábado, 15 de agosto de 2009

Bosquejos de algún cuento que sólo se me presenta incompleto y confuso


De alguna forma había entrado en ese mundo donde la incoherencia se hace corriente y la locura es realidad. Dos más dos es cinco—pensó—nadie se sorprende. Siguió caminando, todo tenía esa borrosidad que tienen la realidad y los ojos cuando uno se hace zombi y se deja llevar. Pero él no era zombi, entendía perfectamente lo que significaban sus actos y era responsable por ellos. Siguió caminando. Sólo una cosa era nítida, y la veía a la distancia infinitamente cercana e inabarcable. No pudo hacer otra cosa más que sonreír, y su sonrisa fue verdadera, aquí y en el mundo real, donde fuera. Dió un paso adelante y la escala cambió, no puede decirse que se quedó quieto pero tampoco puede decirse que se movió. En realidad (tan poco explica esta palabra de todos modos), no puede decirse nada de nada. No sirve caminar, obvio. Y cerró los ojos.



El camino vedado


Todos siempre pensaron que él estaba loco, o a punto de serlo. Él por otro lado, se sentía tan normal como cualquiera, consciente de sus locuras (quizá un poco demasiado) pero tan loco como cualquiera, tan cuerdo como cualquiera. Todo cambió cuando de pronto despertó en ese lugar. Si tan sólo hubiese prestado atención se hubiese dado cuenta, pero siempre fue muy distraído. Y los cambios drásticos asustan a cualquiera. Se asombró y desesperó y ya era tarde, no hay lugar para las emociones: volvió instantáneamente a nuestro mundo, tu mundo, mi mundo. Volvió a nuestra realidad… qué poco significa esa palabra cuando se conocen estas cosas. En fin, todos tenemos una oportunidad y la suya había sido sobrepasar lo más alto, el camino vedado. Un regalo, una maldición, una trampa, un error (quizá un experimento, por qué no). Pero en definitiva una maldición, porque había ido tan lejos que en realidad ya no había retorno. Volvió si, pero cualquiera hubiese enloquecido en su lugar. Ahora pasa sus días en el hospicio, nadie ha sabido de él desde entonces.